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Corazón de invierno
Corazón de invierno

Mily , 18 años, Argentina
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Esta sentada en la fuente que se encontraba justo en el medio del centro comercial fumando un cigarrillo, solo lo hacía cuando estaba nerviosa y oh, como la mierda que lo estaba. Sabía que estoy era un maldita mala idea, lo sabia pero aun así vine. Pero, vamos, genial, todo se iba a ir al carajo en cuestión de minutos y yo solo tenía que sentarme aquí a esperar la tormenta. Genial, genial. Me levante dispuesta a irme, <a la mierda con esto!> pensé, cuando sentí una mano agarrando con brazo izquierdo. Me di la vuelta y vi que había llegado, solté el humo que estaba reteniendo y tire la colilla del cigarrillo, lo pise y suspire. Bien. Bien. Mierda.

El me estaba mirando atentamente y me dio una leve sonrisa, yo solamente le di un asentimiento de cabeza, mire a mí alrededor y no había casi nadie de gente. Bien, quizás solo estaba siendo paranoica al respecto. Sus ojos eran tan claros, de un celeste cielo y con la luz de sol parecían brillar. Demasiado.

-Hey. –Me dijo. Le hice señas para sentarnos en la fuente, el entendió el mensaje y nos sentamos. Ok, esto era malditamente incomodo, nadie hablaba. Y yo solamente quería irme de este lugar, llegar a casa y pretender que esta cita nunca sucedió.

-Me dijiste que tenías que decirme algo. Bien, dilo.- Se lo dije dándome la vuelta para quedar enfrentada a su cuerpo. El se acerco aun mas a mí y yo me corrí hacia atrás evitándolo. El suspiro y bajo su cabeza.

-Te extraño.- mierda, mierda, mierda, mierda. Sabía que iba a ser algo como eso, mierda. Hice el intento de levantarme e irme de ese maldito lugar, esto era ridículo, estúpido. Volvió a agarrarme de las manos cuando me estaba por ir y se levanto junto conmigo. –Perdón, pero es la verdad.

-Si?, bueno no tengo ganas de oírla. –Le dije elevando un poco mi tono de voz, me estaba enojando, como… realmente enojando. <Mierda, maldito estúpido.>. –Esto es una mierda, Adam. Una completa mierda. –Se acerco a mi cuerpo y estábamos a solo unos centímetros, nuestros alientos se mezclaban. Paso una mano por mi cabello, tenia manos demasiado suaves, blancas y sin raspones. Siempre limpias. Llevaba un perfume muy fuerte que hacia picar mi nariz, quería estornudar. Mal momento. Sabía que tenía que alejarme de ahí, pero no podía moverme, todo mi cuerpo estaba paralizado. Note un moviendo extraño detrás de él y mire por su hombro. MIERDA!!! Me aleje de Adam lo más rápido que pude, lo empuje de mi lado y él me miro con cara extraña frunciéndome el ceño.

-Está todo bien? –Me pregunto. No, no, no, no y una mierda estaba todo bien. Me aleje de el casi corriendo rogando con que no me siguiera y fui lentamente hasta la presencia que había sentido. Era un hombre, mi hombre. Jay. Mierda, sabía que esto se iba a ir a la mierda. Lo sabía, y aun así vine. Porque saben qué? Soy una idiota y las idiotas hacemos eso, idioteces. Me pare enfrente de Jay impidiéndole el paso. Su pecho subía y baja, pero su mirada no estaba puesta en mí, sino en Adam. Sabía que en cualquier momento Jay saldría  corriendo y apretaría sus manos en la pequeña garganta del muchacho. Trate de calmarlo acariciándole el pecho, pero parecía estar en otra galaxia, estaba poniéndose rojo de la rabia, y todo esto era solo mi maldita culpa.

 –Cariño? Mírame, por favor. –Le dije en un susurro levantando un poco mi cabeza ya que él era más alto que yo, pero no me miro. Mierda, la había cagado y bien feo. –Vamos, Jay. Quiero ir a casa. Llévame a casa. –En eso el bajo la cabeza para mirarme, su ceño estaba tan fruncido que creía que se quedaría así para siempre, sus ojos estaba rojos y parecían echar fuego. Tenía algunos tatuajes en la cara y eso le daba un aspecto aun más perverso. No tenía miedo, sabía que él no me haría nada. Pero a Adam? Dios, por el si temía. Puso sus manos, tatuadas también, a los costados de mi cabeza aplastándome el cabello y se acerco a mí, pensé que iba a besarme así que me acerque aun más a él. Pero solamente me susurro…

-Lo voy a matar, nena. Sabes eso verdad? –Era una maldita estúpida, yo no tendría que haber venido aquí, nunca tendría que haber quedado con Adam. Solamente asentí con la cabeza y trague la saliva que se había acumulado en mi boca. No dejaba de mirarlo a los ojos, quería tranquilizarlo. Apoye ambas manos en su pecho y lo acaricie lentamente, subiendo y bajando mis manos. Sabía que estamos en la vía publica, pero si este hombre soltaba toda esa furia que llevaba dentro seria un completo desastre.

-Vámonos a casa. –Le repetí. El no me contesto, solo agarro mis manos y me llevo fuera del centro. Di una mirada a mi espalda y note que Adam seguía ahí. Maldito niño estúpido. Hace rato tendría que haber huido. Idiota. Llegamos hasta el auto de Jay y nos subimos sin decirnos ni una sola palabra. Baje la ventanilla y me hice un ovillo mirando hacia afuera. No tenía ganas de hablar con Jay, sabía que había sido una idiota. El se enojaría y ser iría todo al puto carajo.

Después de diez minutos de viaje por la carretera, Jay detuvo su auto. No dijo nada, solamente se quedo ahí, en medio de la ruta. –Por que nos detuvimos? – le pregunte dándome vuelta para mirarlo.

-Ven aquí. –Me dijo, sonreí un poco y me acerque a él solamente un poco. Relamí mis labios mirando los suyos. Malditamente sexy. El lanzo un gruñido pero no se movió ni un centímetro, se que quería que yo hiciera todo. Pero la verdad es que amaba cuando se enojada, causaba en mi algo de temor y era tan excitante que era como algo muy típico de nosotros. Yo, haciéndolo llegar al límite y el obligándome a terminar todo lo que empezaba.  Estiro una mano y me agarro de la muñeca, un poco fuerte quizás, pero me gustaba ese lado impulsivo de él. Me reí y él me sentó en su regazo. Corrió un poco el asiento hacia atrás y movió el pelo de mi rostro. Paso un dedo por mis labios. Sus manos eras fuertes y grandes. Con tatuajes en sus nudillos. Manos que me encantaban, manos que quería sentir en mi cuerpo. Manos que eran solo para mí. –Él te toco? -Él? Quien mier… oh, Adam. Negué con la cabeza y Jay me acerco más a su cuerpo. Puso sus manos en mi trasero para empujarme aun más a su lado. Nuestras respiraciones estaban acopladas. Nuestros pechos se tocaban y yo solo quería que él me besara. Pero sabía que no lo haría, yo tendría que hacerlo. El siempre decía que si realmente queres algo lo tenes que buscar. Me acerque a sus labios y le di un beso muy leve, con una sola mano Jay me tomo de la nuca y comenzó a besarme. Sus besos eran pecados, eran la dicha y la miseria. Podía mostrarme el cielo y el infierno en un solo un movimiento. Sus labios se movían al compas de los míos. Abrí aun mas mi boca para darle paso a su lengua, con ella acaricio mis dientes y el contorno de mis labios. Su mano apretaba fuerte mi nuca y me causaba algo de dolor pero al instante olvide aquello porque su boca comenzó a bajar por mi cuello. Sus labios dejaban algunas pequeñas marcas rojas en lo largo de mi cuello hasta la clavícula. Yo puse mis manos en su cabello con un poco mas de fuerza que la necesaria y él gruño en mi cuello. Pero de repente todo se fue al carajo. Me vino la maldita culpa. Mierda… Me acorde de Adam. No es que me importada él, pero si algo que había pasado días atrás. Y tenía que contárselo a Jay, pero no podía. No quería que él se enterara y me mandaba a la mierda. Él era mío, es mío. Y de nadie más. Si lo perdía me iba a morir, sencillamente eso. Moriría. Pero tampoco quería mentirle, es decir… Mierda. Que mierda. Odiaba esto, yo era una maldita estúpida. Se lo diría si el me preguntaba. Eso es, solamente en ese momento le diría y así… -De repente la voz de Jay me saco de mi ensueño.

-Pasa algo? -Mierda. No quería contestarle, no quería hablar del tema. Sabía que él me conocía demasiado así que tenía que fingir un poco mas así no se diera cuenta. Intente besarlo de nuevo, pero él me alejo y me miro. –Te hice una pregunta.

-No pasa nada, cariño. –No me contesto, solamente levanto una ceja. Sus tatuajes parecían extraños cuando hacia ese movimiento. Agarre ambos costados de su rostro y lo mire. –Perdón. –le susurre. El se enojo aun mas y me agarro con toda su fuerza de las caderas haciéndome doler, sabía que quedarían marcas, pero bueno.. Lo merecía. Era una idiota.

-Basta de juegos de mierda, me canse. Me vas a decir que pasa ahora y quiero saber que hacías con ese idiota. – Me dijo en un tono bastante duro. Okay, era tiempo… mierda. Mierda. –AHORA! – ahora si me grito. <Mierda!!!!>

-Yo… amm… él dijo que quería hablar conmigo. –Le dije lo más claro posible. Era verdad, el me había llamado para quedar ahí en la fuente, no había especificado para que pero como ya les dije, soy una estúpida que hace estupideces…

-Y saliste corriendo al primer llamado de ese cierto? – No me miraba y eso me estaba matando. Metió una mano en su bolsillo y saco su paquete de cigarrillos, encendió uno y me miro expectante… Yo no dije nada, solamente agache mi cabeza. De repente Jay me agarro de la barbilla y me acerco su cara. Sabía lo que pretendía hacer y yo no caería. No le tenía miedo, era un maldito idiota si pensaba que con esa mirada me iba a asustar. –Quiero saber todo, ahora. No lo voy a repetir.- Me dijo en un susurro llenándome el rostro con su aliento. Tenía un olor a cigarrillos y cerveza con algo de menta. Bastante sexy realmente. Pero un mal momento para pensar en eso… Era hora. Sabía que tenía que hablar ahora. Este era el maldito momento. Mierda, mierda, mierda.

-En la fiesta de Michelle, yo… amm… en realidad el no fue el que… ya sabes… -Realmente no quería continuar. Mierda. Jay movió su cabeza y note que las venas de su cuello, tapadas por una flor tatuada allí, palpitaban a mil. Se estaba enojando otra vez. –Cuando entraste al cuarto viste que el estaba encima de mí, pero… yo fui la que lo llevo al cuarto. Mierda, Jay… yo estaba realmente borracha. Y estaba enojada por nuestra pelea y… -Jay me corto lo que estaba diciendo dándose vuelta y poniendo en marcha su auto…

-Bájate.- Me dijo.

-Qué? Vamos, cariño. Podemos hablarlo…-Intente calmarlo y una mierda me iba a bajar. Era de noche y estábamos en medio de la nada. No podía dejarme aquí. Mierda!!!!

-Y una mierda quiero hablarlo. Bájate ahora. YA!!! MIERDA! –Me grito y al instante golpeo con su puño el volante. Utilizo demasiada fuerza así que me sobresalte. Estaba algo acostumbrada a esos ataques de rabia pero siempre lograba sobresaltarme.

-No me podes dejar aquí… esta oscuro Jay. –Esta vez el no dijo nada… maldiciendo baje del maldito auto y cerré con toda mi fuerza la puerta. El comenzó a gritar enojado una barbaridad de maldiciones. Continuaba golpeando el volante y yo pensé que lo iba a terminar rompiendo. Bueno, saben qué? Y una mierda me importaba. Había una roca cerca de la ruta así que fui a sentarme ahí… Por suerte había sacado mis cigarrillos así que prendí uno y comencé a fumar. Quería llorar y subir al maldito auto a golpearlo… Maldito idiota. De repente escuche como el auto aceleraba y el salió disparado del lugar. Me levante y con todas mis fuerzas le grite “IDIOTA!!!!” espero que me oyera. Maldito enfermo desquiciado. Como se atrevía a dejarme aquí, sola, en medio de la maldita nada.

Comencé a caminar, no me iba a quedar ahí sentada por siempre. Maldito. Lo odiaba. Quería llorar. Mierda, estaba realmente molesta. Esto era el fin. Este era el puto fin. No quería soportarlo más, sacaría toda su mierda de mi casa y se la quemaría en su maldita y perfecta cara.

Después de 30 minutos caminando en medio de la nada y después de llorar ríos, escuche que un auto se paraba donde estaba yo… Mierda. Si alguien me secuestraba seria mi maldito fin. Decidí no mirar y seguir caminando en cualquier momento comenzaría a correr. El auto paro y mi corazón también. Camine aun más rápido y escuche que alguien gritaba mi nombre. Mierda, era Jay. Ahora quería volver? Ja. Maldito. No le iba a dar el gusto…el venía detrás de mí. Gritaba que me detuviera y yo comencé a correr. En vano porque él iba al maldito gimnasio diariamente y yo no salía ni siquiera a caminar en las mañanas. De repente sentí unas manos que me agarraban y me levantaban sin ninguna dificultad.

-Soltame, idiota. – le grite.

-Sh. – Fue lo único que me dijo. Genial. Maldito idiota!! Jay continúo su camino a su auto y me bajo cuando llegamos. Me quede ahí parada sin decirle nada. –Subí. –Me dijo. Si, como no. Maldito mandón.

-No. –Y comencé a alejarme de él otra vez, pero como la vez anterior agarro mi brazo y no me dejo ir. Me agarro de la cara y se acerco a mí para darme un beso, y yo casi lo dejo. Casi. Pero corrí mi cara hacia el otro lado antes de que me pudiera besar. Escuche un gruñido de rabia por parte de él, pero decidí no darle importancia.  Ejercía fuerza sobre mi para que lo siguiera a su auto, pero yo no quería. Yo no iba a ir con él. –Maldición, Jay. No voy a ir. Mierda.

-Y en que te vas a ir? maldita niña. – Gruño él.

-Mierda!!! – grite frustrada. Golpee el capo del auto y abrí la puerta para subir. Una vez dentro encendí un cigarrillo y Jay prendió otro para él. Mire por la ventana que aun seguía abierta y mire la carretera, los arboles pasar y alguna que otra cosa aislada. Decidí prender la radio, busque alguna emisora pero todas pasaban música de mierda.  Entonces escuche una melodía conocida y a deje ahí, era Robbers de The 1975… Buena música para un viaje de mierda.

-Quiero ir a casa, Jay. –Le dije con un hilo de voz, no me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que sentí el viento demasiado frio en mis mejillas. Maldición, una maldita maricona de mierda. El alargo la mano para tocarme el cabello pero volví a alejarme de él. Al parecer entendió la indirecta porque no volvió a hablarme. Después de un rato saco algo de debajo de su asiento mire que era y note que era una botella de vodka. Desde cuando había estado bebiendo? No sé. Pero no pareció ebrio en lo absoluto. Claro, era un buen mentiroso. Me paso la botella y yo con gusto la acepte. Le di un gran sorbo y sentí como el líquido quemaba mi garganta. Para nada lindo, hice una cara de asco y volví a beber otro sorbo más. Así estuvimos durante un rato y note que hacía rato que Jay daba vueltas con el auto y no llegábamos a casa.

Al parecer me dormí porque me sobresalte cuando llegamos a destino, mire por la ventanilla y note que no era mi casa. Era su maldito departamento. Oh, no. No quería ir ahí.

-Te dije que me lleves a casa. –Le reproche mirándolo. El no dijo nada, solo paro el auto y saco las llaves. Y no me miro cuando dijo…

-Lo sé. Te traje así te lleves tus cosas.- Oh, bien. Ok, admito que eso no lo esperaba. Fue… duro. Mierda, quería llorar otra vez.

Caminamos hasta su departamento, decidimos subir por las escaleras ya que eran solo dos pisos. Cuando llegamos abrió la puerta y entro sin decirme si podía entrar o tendría que esperar afuera. Decidí entrar. Su casa era un desastre, había ropa por todos lados y posters de diversas bandas de música rock indie. Ceniceros por todos los muebles repletos de cenizas de los cigarrillos. Botellas de cerveza en la mesa, en el sofá y algunas en el piso. Pero, aun así, extrañamente el lugar olía bien. Olía a masculinidad, a ambientador de menta. El fue a su cuarto y yo me quede en la sala. Imagine que no sería bienvenida allí. Después de unos diez minutos y como Jay no daba señales de vida decidí entrar a su cuarto. Estaba acostado en su cama con las piernas colgando. Se había sacado la remera así que podía ver bien sus tatuajes. Tenía varios, pero los que más me gustaban eran unas chicas pin-up en sus costillas y varias armas también. En su pecho, en una hermosa letra cursiva, estaba mi nombre. Estaba rodeado por algunas flores y cruces, algunos tribales completaban el diseño. Oh, Dios. Amaba a este hombre. Pero me hacia sufrir demasiado. Y yo la había cagado, pero él me había dejado sola en medio de la ruta. Mierda, éramos un maldito desastre. Y ahora él quería que yo saque todas mis cosas de su casa. Después de mirarlo me senté en un sillón que tenía en la esquina de su cuarto tapado de ropa, la quite de encima y me senté con las rodillas en mi pecho. No quería irme, ahora que estaba aquí quería quedarme. Pero sabía que este era el final y yo no podía perdonarlo y él tampoco lo haría conmigo. Ambos éramos demasiado orgullosos, demasiado tercos. Yo no le hablaría y él se mantendría callado hasta dormirse. Mirando el suelo note una prenda pequeña en el suelo. Maldito enfermo, idiota, loco, infiel… era ropa interior de mujer. EN SU SUELO. MIERDA. Otra vez quería matarlo, quería hacerlo sufrir… Maldito… me moví un poco y levante la prenda, de quien mierda seria. Mierda!!!! Oh. Mi cara ardía. Estaba demasiado roja, me puse colorada al extraño y sentía mi cuerpo arder. Era mía. Era mi ropa interior. Oh, maldito Jay. Sonreí un poco y me largue a llorar. Apreté aun más mis piernas a mi pecho, no quería que él me escuchara. Era una jodida mierda todo. Escuche como la cama se movió por algún movimiento y acto seguido sentí unas manos frías en mis rodillas. Levante un poco la vista y vi esos hermosos nudillos tocándome. Oh, seguramente vino a decirme que era hora de irme. Mierda.

Me apretó un poco las rodillas como una señal para que lo mirara, y así lo hice. En su otra mano tenía un cigarrillo y me lo paso. Lo agarre y le di las gracias con una pequeña sonrisa. Mis malditos ojos debían estar horriblemente rojos y todo el maquillaje corrido por lo que calculaba que estaban negros totalmente. Una completa loca.  Comencé a fumar e inmediatamente me relaje un poco.

-Mejor? – me pregunto Jay. Solamente asentí porque sentía que si hablaba algo simplemente mis lágrimas saldrían otra vez.

-Voy a… –Mierda. Jay se levanto e hizo que yo también me parara. Cuando estuvimos los dos sobre nuestros pies me tomo de la barbilla suavemente y limpio mis ojos con sus pulgares. Yo levante un poco mas mi cabeza así podía mirarlo mejor.

-Estás loca, sabias eso? –Asentí y no le quité la mirada de sus ojos negros. –Y sabes que me volves loco a mi… -Volví a asentir. El se rio un poco y me tomo  de la cara y comenzó a besarme. Oh, mierda. Después me tomo de las caderas y me levanto, yo rodee mis piernas en su cintura. Camino unos centímetros y me apoyo en la pared. El beso cada vez se iba haciendo más intenso, con una mano me quito la blusa y me llevo hasta su cama. –Te amo. – me dijo y yo lo atrape y lo atraje hacia mí lo volví a besar y comencé a desabrochar sus pantalones ya que su remera no estaba…

-Te amo. –Le dije y él me quito la ropa restante.

*Hecho completamente por mi. Espero que les guste. Besos*

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Love, me.
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Es tiempo de dejar ir todo, salir y volver a empezar.
Que el dolor de haberte perdido no me quite la alegria de haberte tenido.
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A nadie. De nadie

No quiero sentirme asi. Ahora mismo siento que todo esta mal y estoy harta de mentirme a mi misma que las cosas van a mejorar, porque se que no. Mierda, se que no van a mejorar, se que no voy ser yo misma otra vez. Y estoy cansada, estoy muy cansada y no se si alguien alguna vez se sintio asi, pero duele.. y duele mucho. Porque estoy tan malditamente sola y busco pero nunca encuentro a nadie, nunca. Y estoy harta de llorar, solo quiero salir gritando ahora, ya, en medio de la noche o internarme en un puto hospital asi no tengo que ver a nadie, asi voy a dejar de fingir esta mierda de sonrisa. Y lo peor de todo es que esto no es un puto libro o una mierda q sale de mi imaginacion. Esta soy yo. Y es triste, estoy triste…soy triste. Solo quiero dejar de sentirme asi, no es justo. No … nose, estoy muerta,y tengo miedo. Miedo de lo que soy o lo que intento ser. No se si alguien lee esto o si alguien se siente asi.. Solo queria decirlo. Supongo que mañana cuando despierte va a estar todo igual. Y voy a levantarme y sonreir como siempre, pero al menos alguien sabe que no es real. Yo no soy real, ya no mas…